
¿Por qué sometemos a nuestros calentadores de baño a pruebas extremas?
Colocar un calentador en el baño es como arriesgarse. En esencia, se trata de instalar componentes eléctricos en una habitación donde siempre hay vapor, y donde la temperatura varía constantemente entre niveles muy bajos y muy altos. Nuestros calentadores de tipo infrarrojo están fabricados según las normas IP65. Pero seamos honestos: esa clasificación no significa mucho cuando uno está realmente bajo la ducha. No queremos que nos llamen en seis meses porque su calentador se haya dañado o haya comenzado a oxidarse en la pared. Por eso, sometemos cada lote a pruebas de envejecimiento en condiciones húmedas y calurosas. Suena complicado, pero en realidad se trata simplemente de probar si el producto resistirá antes de llegar a sus manos.
El problema con el vapor
El vapor de agua es algo muy agresivo. Se cuela en los sellos que parecen estar bien sellados cuando se encuentran en una estantería a temperatura ambiente. Luego, el calentador se enciende y se calienta; después, vuelve a enfriarse. Esto crea un efecto de “respiración”. El aparato se expande y contrae, lo que hace que el aire húmedo entre dentro del aparato. Si los sellos no son perfectos o los revestimientos internos son demasiado finos, se produce oxidación en los terminales. Entonces, el elemento calentador se daña. Tan simple como eso.
Cómo las probamos realmente
No nos limitamos a rociar los aparatos con agua y listo. Los colocamos en cámaras especiales, donde la humedad y la temperatura aumentan durante periodos prolongados. Esto acelera el proceso de envejecimiento. Buscamos tres señales importantes: ¿Se deforman los sellos? Verificamos si los sellos mantienen su forma cuando hace calor. ¿Resiste el aislamiento? Aseguramos que la electricidad permanezca donde debe estar, incluso cuando todo está húmedo. ¿Se oxidan las conexiones? Revisamos los cables para asegurarnos de que no haya oxidación que pueda afectar la resistencia eléctrica.
El equilibrio difícil
En realidad, se trata de encontrar un equilibrio delicado. Para evitar que entre agua, necesitamos sellos herméticos. Pero si los sellos son demasiado estrictos, el calor no puede salir y los componentes internos pueden dañarse. Si los sellos son demasiado laxos, la humedad entra y destruye el aparato. Es un equilibrio delicado. Hacemos todas estas pruebas aburridas y estresantes para que usted no tenga que preocuparse por ello. Solo tiene que encender el calentador, sentir el calor y saber que el aparato realmente puede resistir las condiciones húmedas del baño.